Solos

De mirada y cuerpo cansado.
Puertas cerradas.
Casas vacías.
Recuerdos.
Fieles por abandono.

Qué pena me dan los hombres solos.

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Esperanza

Arrullada con suspiros
dormitas en la caja de recuerdos
limpia, los sollozos te han lavado
libre, el dolor ha terminado

una foto, una voz, un cuento
una canciòn, ahora, eterna
carcajada espontánea, inagotable

mia, nuestra, de nadie.

Fondo

El pozo de palabras se ha secado:
Se me han ido las rimas
las totales
las continuas

Estoy muda, estoy seca

Lodazal de palabras ajenas:
Donde hubo peces
apenas un renacuajo
(Se retuerce, agoniza)

Estoy muda, estoy seca

Raspas el fondo
Estoy seca,
estoy vacía

Ahí donde había un río
¡No hay siquiera un charco!

Me han quedado un acento
y un triste par de comas

El pozo de palabras se ha secado

Estoy sola,

Estoy muda,

Estoy seca.
Donde antes hubo peces
Las hormigas se asoman:
Tajadas y tajadas de tierra
Me escarban, me desmoronan

Las graves,
las esdrújulas
las inventadas

Todas las palabras se han ido
¿Evaporadas?

Esperar la lluvia,
los ríos,
las lágrimas

Se me han ido las letras
me queda tu nombre
y un triste par de comas

Lejos

cascada

Muérete de amor por mí
En inglés,
en español,
en italiano

Muérete lento, con la voz en pecho
Que quiero escuchar tu llanto
Diciendo “te quiero”

Muérete de amor por mí, que yo no puedo

Me quedé muda en esta tierra extraña
Donde la lengua se olvida

Y se llena de nostalgia

Vinagre y canela

“Hoy será un buen día” dice el hombre al espejo. Se lava los dientes, se peina el bigote. Se persigna y aprovecha el movimiento para ponerse perfume. Frente, ombligo, hombro, hombro. “Hoy será un buen día” repite mientras prepara café. Le arranca un pedazo al picón que le vendió la muchacha morena de dientes amarillos. Media manzana, un sorbito de leche para mantener alejada a la gastritis. Se acuerda de su vasito de agua con vinagre y se lo toma de prisa.

“Hoy será un buen día” y sale a la calle, convencido de que el sol brilla para él, de la misericordia de Dios y de lo bueno que le ha salido la canela para bajarle el azúcar. Saluda a los vecinos, le sonríe a los perros, cruza la calle por la esquina. Se le corta la frase y una moto le corta el paso. “caite con lo que traes, cabrón” Se le agacha la sonrisa. Se le sube la presión “no te hagas pendejo, el reloj” se le va la quincena, se le va lo del gasto, lo de las medicinas. Se cae. La muchacha morena de los dientes amarillos corre y detiene a una patrulla. El hombre se sienta, despacito. Se toca la frente, le tiemblan las manos. Hoy será un buen día, se acuerda, y aprovecha el momento para acariciar las nalgas de las muchachas que lo ayudan a parar.

Es que la vida…

Te pasas las ganas de llorar con un buche de agua. Agua vieja y gratuita de filtro dudoso que te sirves cada dos días en el pasillo de la oficina.
Escribes sin ganas y con prisas con el teclado lleno de moronas. La c se atasca con una pasa añeja. Tu compañero se salva de recibir una palabra altisonante en el último correo.

Reloj pasivo agresivo y digital. Se arrastra, bosteza. Te palpita el acné adulto, ese que tuviste desde la niñez. A eso se dedica tu cuerpo: a alimentar un grano rojo en la barbilla. No hace la digestión, no duerme, no parpadea. Mejor acostumbrarse y hacerse a la idea que aquello no es un grano sino un vientre y se gesta un bebé. Rubio. Hijo del fulano que viste pasar el otro día y estaba guapo.

Música alterna en las orejas. Luz artificial acaricia tu rostro. Tres pantallas te llenan con sus rayos malévolos y cancerosos. What have I done? Canta el gringo anónimo en los audífonos.

Llega otro correo. Otro correo pendejo que se apila (virtualmente) sobre todos los otros correos pendejos que pendejamente te rehusas a contestar. Just throw it away!

Te empujas el aburrimiento y la tristeza de una vida adulta soporífera y fallida con el último trago de café descafeinado. Tienes días con insomnio. Tu compañero de cama ronca. Los animalejos brincan. La gordura te estorba. Quisieras ser una gallina para dormirte ahí, donde sea. Subirte a un árbol. Cagar desde las alturas.

Churip, churip. Mensaje instantáneo taladra las corneas. Se te cae el tímpano.  Esa rubia otra vez. Barbie guía en tiempos de abundancia. Tonta y redonda. La ignoras. Vuelve. La ignoras. Estas segura de que su marido la ignora también.

Se te cae el cabello sobre el escritorio. Piensas en hacerle una peluca a las cucarachas que seguramente viven por aquí. Imaginas que ellas sí tendrán una vida artística. Las envidias, las maldices y tiras a la basura tus pelos para que nadie haga bufandas.

Churip, churip. Otra vez la gorda. Están del mismo ancho, ella y tú. Es que la vida es así, compréndelo.

Tiempo

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Ojalá el tiempo destruya
los versos,
que borre los días y las noches
para siempre, ahora.

Ojalá la distancia crezca
y se cansen las ansias,
que la esperanza se apague
y los sueños mueran.
Ojalá que se borren las letras,
que nos gane el hastío,
que se olviden
de golpe
las promesas

Ojalá el tiempo pase de largo
y se detenga
la espera.

Blanco

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Vientre que te quiero virgen,
virgen blanco,
virgen puro.

Vientre hambriento,
(suspira, suspira)
aguarda, bosteza.

Vientre que te quiero casto,
que te quiero ajeno,
compartido,
regalado.

Virgen de calle
(puta fracaso)
vientre de claustro
(desperdicio, engaño)

Vientre hambriento,
que se sueña atiborrado,
vientre virgen,
que se sabe vano.

Huérfano,
libre,
soberano.

Vientre que te quiero ajeno

Vientre que se sabe ingenuo,
huye, se esconde, escapa.

Huérfano
libre
vedado.

Reino

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Tal vez soy yo
la que se siente princesa
y pido corona
y miro mi reino,
(la zapatilla rota)

Tal vez soy yo
la que suspira bajito
y lee cuentos de hadas
mientras sueña contigo.

Tal vez soy yo
la que juega a ser niña
y me invento historias
que tú protagonizas.

Tal vez eres tú
el que se lleva al estanque
los besos
y pinta de gris
mi cara más rosa.

Tal vez seas tú
el que adelanta el reloj,
pone la rueca,
y corta para mí
la manzana más bella.

Tal vez seas tú
el que rompa mi libro,
el que se robe mi reino.

Tal vez seas tú
el que con un solo verso
mi cuento más tierno haga trizas.

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